volvió a abrir los ojos. No para despedirse, sino para declarar algo escalofriante sobre su novia... Miralo en el primer comentario...

Despertó del coma tras nueve meses y lo primero que pidió fue agua. Tenía la garganta seca, la lengua pesada y una sensación extraña en todo el cuerpo, como si hubiera dormido durante años y no solo meses. Abrió los ojos lentamente, confundido por la luz blanca del hospital y por los rostros que no lograba enfocar del todo. Algunos lloraban, otros sonreían, pero había algo en su mirada que no encajaba con la escena de reencuentro que todos esperaban.

Nadie estaba preparado para lo que vendría después. Porque cuando por fin logró hablar, su voz débil no pidió explicaciones ni preguntó cuánto tiempo había pasado. En cambio, dijo una frase corta, directa, que dejó la habitación en silencio absoluto: “Mi novia no es quien ustedes creen”. A partir de ese momento, lo que parecía una historia de milagro y esperanza se transformó en un relato inquietante, cargado de dudas, recuerdos fragmentados y una verdad que pocos estaban listos para escuchar.

Antes del coma, su vida era bastante normal. Trabajaba, tenía planes de mudarse y llevaba una relación que, desde fuera, parecía estable. Su novia era vista como una mujer dedicada, siempre pendiente de él, presente en reuniones familiares y activa en redes sociales compartiendo momentos felices. Nadie dudaba de su amor. Nadie sospechaba nada extraño. Hasta el accidente.