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La piel de la zona genital es muy sensible. Está sometida a fricciones constantes y es rica en folículos pilosos, glándulas sudoríparas y sebáceas. Por ello, reacciona rápidamente a las irritaciones, infecciones e incluso a los hábitos cotidianos. Comencemos por las causas más comunes y generalmente benignas, aquellas que afectan a una gran parte de la población, aunque rara vez se hablan abiertamente.

Causas frecuentes y generalmente inofensivas

Foliculitis – inflamación de los folículos pilosos

Una de las causas más comunes de pequeños granos es la foliculitis. Si te afeitas, te depilas con cera, usas ropa ajustada o sudas mucho, probablemente ya la hayas sufrido sin darte cuenta. Suele manifestarse como pequeños granos o vellos encarnados: rojos, blancos o ligeramente inflamados. A veces pican o provocan escozor, y en algunos casos pueden supurar un poco de pus.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, se trata de una afección temporal. Una buena higiene, reducir la fricción y aplicar compresas calientes suele ser suficiente. Sin embargo, si los granos aumentan de tamaño, se vuelven dolorosos o persisten, es aconsejable consultar a un médico.

Quistes sebáceos

Otra variante frecuente es el quiste sebáceo. Aparece como pequeñas protuberancias lisas y redondeadas bajo la piel y se forma cuando una glándula sebácea se obstruye. Generalmente es indoloro y crece lentamente. Algunos permanecen pequeños durante años, mientras que otros pueden inflamarse o volverse sensibles si se irritan o infectan. Desde el punto de vista médico, suele ser benigno, aunque puede resultar molesto. A menudo desaparece por sí solo; si no, un médico puede drenarlo o extirparlo fácilmente.

Cuando las protuberancias requieren una evaluación médica obligatoria

No todos los cambios en la zona íntima son inofensivos. Algunas afecciones requieren necesariamente la opinión de un especialista, no porque sean siempre graves, sino porque solo un profesional de la salud puede establecer un diagnóstico preciso. En este ámbito, las suposiciones erróneas pueden retrasar el tratamiento adecuado.